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Gianfrancesco Valsè Pantellini

Informazioni - Fondazione Valsè Pantellini

Un descubrimiento hecho por casualidad, como casi siempre sucede en la física y en las ciencias: los acontecimientos no son grandes o pequeños, los grandes somos nosotros si sabemos maravillarnos incluso de pequeñas cosas.

El Dr. Gianfrancesco Valsè Pantellini nace el 2 de Abril de 1917 en Rufina, un pequeño pueblo de la Toscana, donde vive hasta 1929 con su padre, Italo, y su madre, Margherita. El instinto de su padre, que era médico, y la curiosidad del muchacho lo llevaron a tomar el camino de la investigación científica; comenzó a dedicarse a estudios de electroquímica con la complicidad del farmacéutico del pueblo. Prosiguió sus estudios en Florencia, primero en el colegio La Querce y después en el instituto Michelangelo, donde consiguió el título de bachillerato de forma independiente, haciendo tres años en uno solo. En 1936 se matricula en la Universidad de Florencia, Facultad de Química pura, en la especialidad orgánica-biológica.

Sus estudios fueron interrumpidos por la guerra, pero él estuvo siempre activo, prestando servicio como oficial químico en el Cuerpo de Gastadores; tuvo varios destinos, entre que están Udine, Rusia y Francia. En 1943 conoce en Roma al famoso matemático Luigi Fantappiè. Terminada la guerra retoma sus estudios universitarios en Florencia, graduándose en 1947 en Química pura, especialidad biológica. Seguidamente estuvo durante un año en el Instituto de Física Teórica de Nápoles. De vuelta en Florencia ingresó en el centro Autónomo de Tumores en Ancona, donde realizó sus primeras prácticas, colaborando durante más de un año con los profesores Protti, Gusso y Neubauer, donde realizó trabajos de Investigación enzimática de levaduras y de la acción Pirética de las mismas respecto a la célula neoplásica.

En 1948, de vuelta en Florencia, mientras se ocupa de pequeñas industrias farmacéuticas, se dedica a la investigación sobre tumores de forma privada. Ha participado con intervenciones a nivel personal en los congresos de Cancerología de Florencia, Cremona, Baden Baden, New York, etc. Ha formado parte de un grupo internacional de investigación con métodos no convencionales; por este motivo fue elegido Miembro de la Academia de las Ciencias de New York (la prestigiosa NYAS) y de la Sociedad Internacional de Criocirugía.

Por la ayuda prestada con apropiados tratamientos a base de ascorbato de potasio a poblaciones de la ex – Unión Soviética, afectadas directamente por las radiaciones  producidas en el accidente de la central nuclear de Cernobyl en 1986, fue condecorado con la Estrella Roja, honor de la Academia de las Ciencias de Moscú. La mención por la cual se le dio esta condecoración reza exactamente:
“Altísimos servicios a la Ciencia y la población de la Unión Soviética” (estábamos en efecto en 1987-88, el período en el cual el Presidente de la URSS era Gorbaciov).

El descubrimiento sucede verdaderamente por pura casualidad en Florencia en 1947. Vivía entonces en Florencia un hombre, orfebre florentino, de nombre Giovanni, que Valsè Pantellini conocía bien; éste enfermó de un tumor en el estómago. Tratado por el Prof. Valdoni, fue declarado inoperable; no le quedaba más que pocos meses de vida. El pobre orfebre sufría por ello fuertes dolores en el estómago, Valsè Pantellini le aconsejó limonada con bicarbonato; y después de un año, preocuapdo por el estado de salud de Giovanni, fue a su casa, y lo encontró completamente restablecido, es más, estaba en plena forma. Sorprendido, le preguntó que tratamiento había seguido y él le contestó que continuaba tomando sólo la limonada con bicarbonato, cosa que estaba haciendo precisamente en ese momento. Valsè Pantellini observó con curiosidad el frasco del cual Giovanni sacaba con una cucharilla una pequeña dosis de bicarbonato; notó que el recipiente tenía un aspecto extraño, lo giró para leer la etiqueta y se dio cuenta de que sí era bicarbonato, pero de… potasio! Ese hombre vivió durante otros veinte años, murió de un infarto.

“Fue come una golpe en la cabeza” -  relató un día Valsè Pantellini, viendo el inesperado prodigio verificado en Giovanni por causa de ese error. “Ordené hacer controles porque creía que se habían equivocado con las radiografías, pero no, eran las suyas. Este hecho me hizo reflexionar mucho, y comencé a razonar sobre lo sucedido” escribe Valsè Pantellini. Fue entonces cuando repasó los resultados de una antigua investigación hecha por Morawec y Kishi en 1932, los cuales habían evidenciado el altor porcentaje de potasio en el interior de las células sanas, y el bajo porcentaje de potasio en el tejido neoplásico y en los tejidos no neoplásicos de los portadores de tumores malignos.

En ese momento se inció “la aventura” del ascorbato de potasio, pero lo que verdaderamente se quiere resaltar es que el primer trabajo científico del Dr. Pantellini se presentó y publicó en la Revista de Patología Médica en 1970, 22 años después de aquel encuentro tan significativo. El Dr. Pantellini formaba parte de ese (por desgracia siempre rara) grupo de persona que antes de hablar tiene la necesidad de verificar, experimentar, re-intentar, analizar. Sólo cuando estuvo razonablemente seguro de la credibilidad y reproducibilidad de sus datos, decidió presentar oficialmente el fruto de su trabajo.

A ese trabajo le siguió otro, publicado cuatro años después (1974), siempre en la misma revista, y después nada más, exceptuando la publicación por parte de Andromeda de su “último” trabajo: “El cofactor K+, 50 años de investigación y terapia contra los tumores”. Ante las preguntas sobre nuevas publicaciones su respuesta era siempre la misma: “Aquello que debía decir lo he dicho. Ahora les toca a otros verificar. Yo no tengo tiempo para perderlo escribiendo, debo trabajar!”, entendiéndose con esto que debía responder siempre a las personas que continuamente se dirigían a él, aunque deseaba continuar en el trabajo de investigación y estudio de otros caminos, recorridos y profundizaciones. Fue por eso justamente como llegó a la intuición de introducir la ribosa en el compuesto.

En este sitio web deseamos honrar la estatura moral y profesional y la gran carga humana de este hombre extraordinario, humilde y respetuoso con la dignidad de las personas y de los enfermos en particular, para que su obra y su intuición, que la Fundación Pantellini está desarrollando “indignamente”, sean siempre conocidas,  y cada vez más personas puedan experimentar y verificar si lo que presentamos son sólo discursos sin sentido (o peor, especulaciones) o en cambio representan un recurso importante para todos y cada uno de nosotros.

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